Con el dinero que malgastarías en salvar la vida durante un año a un niño africano que se muere de hambre, puedes comprarte unos bonitos zapatos o un nuevo jersey.
Con la pésima inversión que realizarías frenando la deforestación de la selva amazónica, te puedes llevar una corbata de seda o un DVD del último éxito co-mercial de hollywood.
¿Ayudar a construir una escuela o un hos-pital en el tercer mun-do?, mejor te vas a la peluquería o comprasuna crema antiarrugas.
En lugar de favorecer proyectos de desarrollo sostenible en comunidades desfavorecidas, date el capricho de lucir una joya bonita o un móvil de última generación.
domingo, 17 de enero de 2010
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Estoy completamente de acuerdo, ya que es inútil invertir energía vital, tiempo, recursos, en causas perdidas, que no son más que la fantasía de los más idealistas que la utilizan para expiar sus culpas existenciales, y echarnoslo en cara al resto de los mortales que gozamos de nuestro derecho a ser egoistas y a sobrevivir sin esperar a que nadie nos solucione la vida.
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