Con el dinero que malgastarías en salvar la vida durante un año a un niño africano que se muere de hambre, puedes comprarte unos bonitos zapatos o un nuevo jersey.
Con la pésima inversión que realizarías frenando la deforestación de la selva amazónica, te puedes llevar una corbata de seda o un DVD del último éxito co-mercial de hollywood.
¿Ayudar a construir una escuela o un hos-pital en el tercer mun-do?, mejor te vas a la peluquería o comprasuna crema antiarrugas.
En lugar de favorecer proyectos de desarrollo sostenible en comunidades desfavorecidas, date el capricho de lucir una joya bonita o un móvil de última generación.
domingo, 17 de enero de 2010
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